jueves, 7 de marzo de 2013

Pequeñas foquitas rechonchas & cia

Sí, hay días raros. Días en los que parece que el mundo se apaga. Días en los que no me aguanto ni yo misma. Quizás he estado demasiado tiempo fuera de casa. Necesito ver sus caras otra vez. Mañana es el día, pero se me hará corto otra vez. Y, de nuevo, será una visita incompleta; aún tengo que ver una tercera cara que no se deja ver desde hace más tiempo del que me gustaría. A ella sí que la echo de menos. Y las cosas que hacemos juntas. Cuando estoy con ella todo se resume en revoluciones rusas, linces sonrientes, gaviotas enloquecidas, mantis caníbales,movimientos ciliares y risas. Muchas risas. Pero tenemos todo en contra por lo que parece. Distancia, fechas de vacaciones, tiempo, ganas. Supongo que sigues igual. Espero que sigas igual. Y quiero verte ya. 


"Si cierran la mirilla/rompo la ventana"

 

martes, 5 de marzo de 2013

Te echo de menos

Sigo negándome a pensar que no voy a volver a verte. No quiero aceptar que no vas a estar en mis buenos ni en mis malos momentos. Intento imaginar una Semana Santa sin ti para que no sea tan dura cuando llegue. Y los olivos, y la viña, y la era, y el huerto… Tan solos sin ti. Sigo sin poder pensar en ti sin echarme a llorar. Sigo maldiciendo esa maldita enfermedad cada noche. Veo tus fotos de hace escasos 6 meses y no me explico cómo pudo cambiar todo tanto en este tiempo. Es un asesino rápido. Ojalá pudiera descargar la rabia sobre algo. Pero es un cobarde. No se deja ver. Al menos me dejaste un último regalo al que me puedo aferrar. Siento que tengo un pedacito de ti encerrado en esos espolones que hiciste con tanto cariño. Eras un artista y la persona más buena que he conocido. No te merecías eso ni nosotros tampoco. Te quiero, siempre.

 

lunes, 7 de enero de 2013

Nuevo año

Empieza un nuevo año y yo estoy entrando marcha atrás. No quiero mirar hacia delante sino abrazarme a lo que voy dejando atrás. Sabía que iba a ser difícil dejar mi casa otra vez ahora que acababa de redescubrirla. Ya conozco la sensación de decir adiós. Un pequeño hasta luego en ese adiós ha mejorado un poco la perspectiva pero sigue habiendo demasiados adioses. Y se acumulan los folios. Se acumula el trabajo. Va creciendo una montaña que pronto se derrumbará sobre mí. Lo sé y no me asusta. Bueno, un poco. Pero tengo ganas de demostrar que puedo con eso. Así que manos a la obra. Pero primero la cena.