lunes, 31 de diciembre de 2012

Un día más


10 días de retraso. 10 días para escribir sobre ello. 10 días en los que sigo recordando cada instante, cada palabra, cada lágrima. Un viaje precipitado que no fue suficiente. Mucha gente presente que no era necesaria. Ruido. Mucho ruido. Largaros ya, joder. Todo el rato repitiendo una sola frase en mi cabeza: "un día, solo quiero un día; cabrón". Pero dormí. Dormí mejor de lo que podía imaginarme dadas las circunstancias. Dos noches sin dormir eran demasiado. Me despertaron antes de que saliera el sol. Ese día daba igual. No pensaba en el cansancio. No pensaba en el sueño. No pensaba en nada excepto en "un día más". Ducha. Desayuno. Vuelta. Llega la hora. Esperaba despedirme y una vez más no me dejaron. ¡¡Un día JODER!! Caminamos. Caminamos detrás. No puedo desviar los ojos. Están clavados en el cristal. No oigo nada excepto a mi cabeza, que intenta balbucear en silencio una triste despedida. Y llegamos. Llegamos al dichoso antro. Tengo que aguantar las jodidas palabras de un necio con sotana. Oídos sordos. Me niego a repetir frases preparadas que no siento. Me niego a adorar a aquél que me lo ha arrebatado. Me niego a formar parte de este maldito rebaño. Me niego a separar la vista del madero. Me gustaría gritar. Me gustaría gritar lo que pienso. ¿Por qué no te callas? ¿Por qué no me dejas en paz? Mi cara es una mueca de dolor y odio. Y asco. Pero sé que todavía no se ha acabado. Aún queda lo peor. Caminamos de nuevo. Aquí. Aquí es donde se quedará. Me niego a dejarlo. No puedo dejarlo aquí. Quiero quedarme y no me atrevo a decirlo. Cada paso que doy querría darlo hacia atrás. Quiero quedarme. Y me voy. Me digo a mi misma que volveré y apunto en mi cabeza el horario de apertura. No he vuelto. 10 días después, 800 km después, sigo queriendo volver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario