My damn fairytale
What if I need to unburden myself. What if I do not want to sink.
I will reach the surface and, then, I will not sink again.
jueves, 7 de marzo de 2013
martes, 5 de marzo de 2013
Te echo de menos
Sigo negándome a pensar que no voy a volver a verte. No quiero aceptar que no vas a estar en mis buenos ni en mis malos momentos. Intento imaginar una Semana Santa sin ti para que no sea tan dura cuando llegue. Y los olivos, y la viña, y la era, y el huerto… Tan solos sin ti. Sigo sin poder pensar en ti sin echarme a llorar. Sigo maldiciendo esa maldita enfermedad cada noche. Veo tus fotos de hace escasos 6 meses y no me explico cómo pudo cambiar todo tanto en este tiempo. Es un asesino rápido. Ojalá pudiera descargar la rabia sobre algo. Pero es un cobarde. No se deja ver. Al menos me dejaste un último regalo al que me puedo aferrar. Siento que tengo un pedacito de ti encerrado en esos espolones que hiciste con tanto cariño. Eras un artista y la persona más buena que he conocido. No te merecías eso ni nosotros tampoco. Te quiero, siempre.
lunes, 7 de enero de 2013
Nuevo año
Empieza un nuevo año y yo estoy entrando marcha atrás. No quiero mirar hacia delante sino abrazarme a lo que voy dejando atrás. Sabía que iba a ser difícil dejar mi casa otra vez ahora que acababa de redescubrirla. Ya conozco la sensación de decir adiós. Un pequeño hasta luego en ese adiós ha mejorado un poco la perspectiva pero sigue habiendo demasiados adioses. Y se acumulan los folios. Se acumula el trabajo. Va creciendo una montaña que pronto se derrumbará sobre mí. Lo sé y no me asusta. Bueno, un poco. Pero tengo ganas de demostrar que puedo con eso. Así que manos a la obra. Pero primero la cena.
lunes, 31 de diciembre de 2012
Un día más
10 días de retraso. 10 días para escribir sobre ello. 10 días en los que sigo recordando cada instante, cada palabra, cada lágrima. Un viaje precipitado que no fue suficiente. Mucha gente presente que no era necesaria. Ruido. Mucho ruido. Largaros ya, joder. Todo el rato repitiendo una sola frase en mi cabeza: "un día, solo quiero un día; cabrón". Pero dormí. Dormí mejor de lo que podía imaginarme dadas las circunstancias. Dos noches sin dormir eran demasiado. Me despertaron antes de que saliera el sol. Ese día daba igual. No pensaba en el cansancio. No pensaba en el sueño. No pensaba en nada excepto en "un día más". Ducha. Desayuno. Vuelta. Llega la hora. Esperaba despedirme y una vez más no me dejaron. ¡¡Un día JODER!! Caminamos. Caminamos detrás. No puedo desviar los ojos. Están clavados en el cristal. No oigo nada excepto a mi cabeza, que intenta balbucear en silencio una triste despedida. Y llegamos. Llegamos al dichoso antro. Tengo que aguantar las jodidas palabras de un necio con sotana. Oídos sordos. Me niego a repetir frases preparadas que no siento. Me niego a adorar a aquél que me lo ha arrebatado. Me niego a formar parte de este maldito rebaño. Me niego a separar la vista del madero. Me gustaría gritar. Me gustaría gritar lo que pienso. ¿Por qué no te callas? ¿Por qué no me dejas en paz? Mi cara es una mueca de dolor y odio. Y asco. Pero sé que todavía no se ha acabado. Aún queda lo peor. Caminamos de nuevo. Aquí. Aquí es donde se quedará. Me niego a dejarlo. No puedo dejarlo aquí. Quiero quedarme y no me atrevo a decirlo. Cada paso que doy querría darlo hacia atrás. Quiero quedarme. Y me voy. Me digo a mi misma que volveré y apunto en mi cabeza el horario de apertura. No he vuelto. 10 días después, 800 km después, sigo queriendo volver.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Uno de cuatro
Amanece. Como cada mañana le asalta la misma duda. No sabe si levantarse. ¿Para qué? Para seguir durmiendo con los ojos abiertos. Para fingir que aquello le está sirviendo de algo. Para creer que le saldrá bien. Para oir hablar de estúpidos isoprenos activados. Y se levanta. Está despierta pero no lo parece. No anda; arrastra los pies. No habla; gruñe. Piensa. Piensa todo el tiempo. Vuelve el agobio, los nervios, las prisas. El olor de las tostadas le hace olvidar por un momento. Prisas de nuevo. No puede perder el autobús. No ahora que se ha levantado. Ve pasar la misma calle interminable una vez más. Se la sabe de memoria. Está harta de esa calle larga. Y sin embargo hoy quería que no acabara nunca. No quería llegar. Pero llega. Maldito 7c2. Cruza el mismo paso de cebra. Evita ser atropellada por los coches que vienen con tanta prisa. Atraviesa el mismo aparcamiento, las mismas escaleras, el mismo pasillo. La misma puerta. Maldito edificio. Y se sienta en el sitio de siempre. Suficientemente lejos para desconectar. Suficientemente cerca para ver la mitad superior de la pantalla. Maldita sala mal hecha. Hoy ha venido antes. Esperaba ese olor. Ese mal olor. Pero lo esperaba con ganas. Esperaba curiosear las entrañas de algún desconocido. Esperaba una lección en carne y hueso. Y no. No hay olor. No hay entrañas. No hay carne ni hay hueso. Un maniquí despiezado es todo lo que tiene que mirar. Un estúpido trozo de plástico. Aun así lo intenta. Tiene 20 minutos para recordar lo poco que pudo retener la noche anterior. Poco. Muy poco. Demasiado poco. Vuelve desanimada y enciende el ordenador. Intenta prestar atención pero hoy resulta imposible. Solo quiere dormir. Pero no dormir en una cama que no es la suya. Una cama prestada. Una habitación prestada. Una casa prestada. Una ciudad prestada.
Llueve
Llueve. Llueve. Llueve sobre mojado. Está preparada, o eso cree. No lo sabrá hasta que llegue el momento. Plantará cara. Eso siempre. Puede que no consiga mantenerse en pie pero lo va a intentar. Lo hará por ella pero también por el resto. No puede derrumbarse, no ahora, no en este momento, no al borde del precipicio. No puede arrastrar a todos al vacío. Encontrará algo a lo que aferrarse si no lo ha encontrado ya. La tormenta pasará. El sol volverá a brillar, aunque quizás eclipsado por un dolor que nunca se irá. Tendrá que vivir con ello. Recuerdos que queman muy dentro. Deseos que no se cumplirán. Odio. Mucho odio. Odio irracional pero justificado. Odio hacia nadie y hacia todos. Hacia ellos. Ineptos. Demonios blancos. Carniceros. Hacia él. Asesino. Maldito. Hacia sí misma. Impotente. Inútil. Deshecha. Débil. Hacia su alarma, que la devuelve a la realidad cada mañana. Recordando. Hiriendo. "Out where the dreams all hide/Out where the wind don't blow/Out where the good girls die"
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)